jueves, 22 de octubre de 2009

Feria del libro de Fráncfort 2009/Frankfurter Buchmesse 2009

Feria del libro de Fráncfort 2009/Frankfurter Buchmesse 2009
http://www.buchmesse.de/de/fbm/
Este año, a diferencia de otros en los que mi presencia fue en solitario, fui invitado por la Asociación de Autores Latinoamericanos, que le propicia una plataforma de presentación a los autores latinoamericanos radicados en la Europa no hispanopartlante. Su director, César Rosales Miranda ha asumido la responsabilidad de la organización de la asociación, la coordinación con la feria y la dirección del puesto No. E-942 ubicado el la sala 5.0. Todo este trabajo es voluntario, pues la asociación no tiene fines de lucro. Pueden enterarse más en el enlace:
www.spanischdienstleistungen.de
Si bien es cierto que este año la feria del libro de Francfort ha tenido como invitada a China, uno de los hechos más relevantes ha sido la introducción, en una feria de edición tradicional, de las nuevas tecnologías digitales en la edición del libro, y con ello el tema de los soportes, los lectores digitales (etc) que van a cambiar definitivamente la fisionomía del mundo editorial, esperemos que para bien, al democratizarlo. Paso a explicarme: en el pasado existió el editor enamorado de la literatura(ahora una minoría), y muchas veces él mismo era escritor. Así pues, aunque siempre ha habido literatura banal, se valoraba mucho más la gran literatura. Con el paso del tiempo y la discusión de qué es banal y qué es grande, o si la literatura debe cumplir un fin político, etc, se cayó en el pozo de la medianía, en donde todos es válido. A ello se unió el decaimiento en la calidad del lector, bombardeado por décadas con subliteratura y la moda del Bestseller, fenómeno comercial que nada tiene que ver con la calidad literaria de una obra. Pero las editoriales engordaron sus finanzas con la masificación de las ventas, sin detenerse a pensar en que el producto que vendían puede compararse en el mundo de la gastronomía con un menú de comida rápida, en donde los productos son de oscura procedencia y la cantidad de conservantes los hacen difícilmente de consumo humano. El resultado de esto último es que la salud de quienes consumen comida chatarra es mala. Pues bien, en el mundo literario la situación no es diferente: la salud de los lectores se ha deteriorado al punto de que ya no son capaces (excepto una minoría que se cuida) de leer obras como Los hermanos Karamazov o Cien años de soledad. Vivimos en un mundo prefabricado y banal, masificado. Además, el literario no es un mundo enteramente democrático, pues se nos impone con las modas lo que debemos consumir. Y es cierto que en los recodos más oscuros yacen obras acaso sorprendentes, como fue el caso de La conjura de los necios, de John Kennedy O'Toole. Lamentablemente hay muchísimos otros casos que no han gozado de tanta fama.
En ocasiones he pensado que los editores ni siquiera tienen el hábito de la lectura y que su talento se limita al marcadeo. Pero importa muy poco lo que yo piense de los editores, basta con saber que ahora existe la edición digital, que al menos permite a muchos escritores dar a conocer su obra. Naturalmente que también allí la basura llega hasta el cielo, pero al menos no enriquece a nadie en detrimento de otros, y aunque tampoco es un sistema perfecto, se acerca más a uno más democrático, en tanto que no impide por aspectos meramente económicos, que un mayor número de obras lleguen al público. Todos nos merecemos mejores editores, amantes de la verdadera literatura, la que tiene que ver con lo que llamamos arte.
Finalmente los dejo con algunas fotos que tomé con mi teléfono, sin pretender ser fotógrafo ni corresponsal de prensa, simplemente cuirioso.

La geometría de la eternidad: Die Soldaten.

Una conversación con Carlos Padrissa