viernes, 29 de abril de 2011

Parsifal en el siglo XXI



Hablemos de Parsifal, pero desde la perspectiva de alguien que lo explica a otro que no sabe de qué va el argumento, ni quién es Wagner, o conoce los textos literarios de la historia. Es decir, hacemos lo que propone Albert Einstein para explicar su teoría de la relatividad: hacerlo como quien explica como se fríe un huevo a alguien que no sabe que es un huevo, una sartén, aceite o una cocina.
Vamos a obviar el hecho de que muchos piensan que la ópera es un arte moribundo, anticuado e inútil en el mundo del siglo XXI. A esos les digo que no se dan cuenta que el problema no es la adaptación tecnológica (que es lo de menos) o la modernización de la puesta escénica, etc. El problema es la desorientación de la sociedad, el abrazo de un nihilismo a ultranza o un orgullo eufórico hacia el ateísmo, sin cuestionar lo que significa realmente. Pero agregar más palabras en esta dirección nos aleja del tema y nos hace demasiado subjetivos.
Antes de seguir, a quienes no tienen ni idea de Parsifal, los invito a leer el argumento en algún sitio de la Web, y les dejo una curiosidad que encontré, que menciona algo distinto sobre el Santo Grial:
http://www.apocatastasis.com/mundo-medieval-sociedades-secretas.php#axzz1Kua7Qn5o
Aunque la historia va de caballeros del Santo Grial, las cruzadas, la copa (Grial) y otros argumentos relacionados con el cristianismo, la esencia de todo la encontramos en los textos del Antiguo Testamento, y por tanto, tiene que ver asimismo con el Judaísmo y el Islam. Mucho se ha hablado de ello, así que ahorremos tiempo y vayamos a nuestro enfoque.
¿Quién, en nuestra desquiciada sociedad de consumo, dominada por el egoísmo, no ha probado la comida chatarra? Y sepan: hay gente que solo eso come. Aún más, hay sociedades en las que es casi el único alimento, ya sea por los altos costos de los productos frescos, la pereza o incapacidad de cocinar, la alienación de la publicidad y otros factores. Recordemos aquello de que el hombre es lo que come. En otras categorías de la sociedad no es diferente: literatura y música, por ejemplo, perteneciente a esa categoría que se denominaba cultura y que hoy es cada vez más un estorbo, algo demasiado caro e innecesario, que le quita dinero, por ejemplo, a la carrera armamentista,. Por otro lado, es mejor que el pueblo sea estúpido, por que así es más fácil manipularlo. Los anteriores son argumentos que podríamos considerar para explicar la apatía hacia la música clásica, o hacia autores como Tolstoi o Cervantes, etc. Pero hay más. Alguien podría demostrar, incluso con estudios de laboratorio, que esa apatía se debe al consumo excesivo de aspirina. Así hay políticas que nos dicen que la música clásica es elitista, para ricos. El problema es que (porque también hay música clásica mala) suele contener un alto grado de maestría técnica instrumental y literaria (en el caso de las obras con texto), que representan los pináculos del desarrollo artístico, en donde el arte es visto como una comunicación con algo superior (sí, sabemos que hay otras opiniones, pero son unas cuantas, y no de los mayores genios).
Parsifal pues, -estamos hablando del Parsifal de Wagner-, reúne en esencia, la tragedia humana, los valores de la caballería, el honor, la iniciación, y la búsqueda del conocimiento perdido para poder conectarse otra vez con el Creador. Así, el Grial, por más que se hable de un cáliz, no es más que ese cáliz (simbólicamente hablando) que los ángeles crearon de la esmeralda caída de la frente de Lucifer.
Ahora: ¿qué son los ángeles -y de paso, Lucifer? ¿Por qué esculpieron un cáliz en una esmeralda? ¿Por qué en una esmeralda?
Primeramente, es más fácil contar la historia con elementos sencillos.
Los ángeles, dicen los cabalistas, son fuerzas del mundo espiritual, como en el mundo material lo es la fuerza de gravedad. Lucifer vendría a ser una fuerza negativa, o mejor que eso, una fuerza en oposición al Creador. Si el Creador es el deseo de otorgar, y nosotros el deseo de recibir, Satanás (Hashatan) es la pulsión por recibir, es decir, que produce el deseo de recibir en beneficio propio. Lucifer no es ese ser con cuernos.
Luego, para caminar hacia el Creador, debemos corregir nuestro deseo de recibir en beneficio propio por el deseo de otorgar al Creador. Para ello requerimos receptores (vasijas) adecuados. De ahí viene lo del cáliz. ¿Y porqué en una esmeralda? La esmeralda simboliza entre otras cosas, el conocimiento de lo oculto, se relaciona con el subconsciente y la clarividencia: es el material justo para construir una vasija de recepción, un sexto sentido, para poder percibir el mundo espiritual. Esa vasija es en realidad nuestra alma.
Esperamos que ya puedan ver con propiedad esta maravillosa obra de Wagner. Les dejo un par de fotos con un par de amigos de la reciente producción de Colonia como ilustración, lo mismo que algunos enlaces de extractos musicales.
Hasta la próxima vigilia.



lunes, 7 de marzo de 2011

El corazón de la palabra

El corazón de la palabra, o el lado oscuro del lenguaje


Amigas y amigos lectores, se han preguntado alguna vez ¿cómo será leer (y sobre todo, entender) un libro en su idioma original? Pues en este modesto acercamiento al mundo de la traducción, vamos a ver algunos aspectos no tan comunes y que son fundamentales para entender una obra. Ahora, siguiendo con las pautas de nuestra sociedad actual, vamos a escoger un best seller para nuestra vigilia, y en este caso seamos ambiciosos y seleccionemos el número uno de la lista: ¡la Biblia! No se asusten, esta vigilia es de literatura, no de religión. en este caso, la Biblia es simplemente el libro más vendido, seguido por Harry Potter.
Pues bien, para facilitarnos el trabajo, empecemos por el principio y solo con un par de secciones. Así que de el Génesis, tomaremos los versículos 1 y 2 del capítulo primero. Usaremos inicialmente la versión española Reina-Valera.
1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 
1:2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. 
Ahora, para comenzar, dividiremos nuestro artículo en dos secciones, una para cada versículo. En el primero vamos a tratar de sus implicaciones en español, es decir, ¿dice allí lo que parece que dice en la traducción española? Para ello, pueden encontrar varias traducciones en el siguiente enlace:
http://bibliaparalela.com/genesis/1-2.htm
Y aquí están:
La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
En el principio Dios creó los cielos y la tierra.
Reina Valera Gómez (© 2010)
En el principio creó Dios el cielo y la tierra.
Reina Valera (1909)
EN el principio crió Dios los cielos y la tierra.
Sagradas Escrituras (1569)
En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Pues bien, salvo el crió de 1909 y el cielo del 2010, dicen lo mismo, ¿o no? Crear y criar sabemos que no es lo mismo. Luego, ¿cuántos cielos hay, o solo es una forma de decirlo?
Ahora veamos qué dice en hebreo, que es el idioma en el que el Génesis fue escrito.
בְּרֵאשִׁית בָּרָא אֱלֹהִים אֵת הַשָּׁמַיִם וְאֵת הָאָרֶץ׃



Quien desee ver el Génesis en hebreo transcrito, lo puede encontrar aquí: http://www.shalomhaverim.org/BERESHIT1.html
El enlace anterior es de sumo interés, pues facilita la transcripción fonética, si bien no la de a Asociación Fonética Internacional, si al menos una que todos podemos entender. Asimismo, contiene muchos comentarios sobre la traducción e interpretaciones de diversos exégetas. Uno de dichos comentarios dice:

El exégeta Rashí traduce así el primer versículo del Génesis: "En el principio, al crear D-os los cielos y la tierra, la tierra estaba vana y vacía ... "pues la Escritura Sagrada no quiere mostrar aquí el orden en que las cosas fueron creadas; la prueba de esto es que el final del segundo versículo da a entender que las aguas ya existían antes que los cielos y que la tierra.

De nuevo esa última acotación: las aguas ya existían antes que los cielos y la tierra. Es decir, estaban (flotaban o sencillamente existían) de algún modo en alguna parte. Aquí obviamente hay algo que no encaja en nuestra concepción del universo. Pero antes de pasar a analizar ese detalle, hagamos otras preguntas, sobre la traducción de ese fragmento del Génesis:

¿Cuándo o qué es al principio?
¿Cómo creó Dios el cielo o los cielos y la tierra?
¿Hay varios cielos o es solo uno?
¿Fue de esas aguas que crió Dios todo lo demás?

Debemos considerar que en esos cielos ciertamente hay más que nubes y aire. Hoy cualquiera lo sabe, pero también, que el libro del Génesis es uno de los más difíciles de leer, si no se conocen el idioma y la intención con la que fue escrito, pues si bien está originalmente en hebreo, aún para los hebreos, no está en un lenguaje cotidiano, ni siquiera, dicen los cabalistas, en un lenguaje que hable de nuestro mundo... Es sorprendente, sabiendo esto, la popularidad que tiene, y que cualquiera crea poder desentrañar sus secretos. Puede que se recuerde una niñez llena de profetas en cada esquina...
Ahora regresemos al texto hebreo, transcrito:
Bereshit bara Elohim et Ha-shamaim ve-et Ha-aretz
Lo primero que salta a la vista es que no dice: Dios, sino Elohim. La tradición judía usa aquí uno de los nombres con los que designan al Creador. Pero vayamos en orden. La primera palabra es Bereshit, que todos traducen como En el principio. Ahora veámosla más de cerca:
בראשית


Una tradición judía cuenta como el Creador escoge cuál será la letra con que iniciará la creación. Y la elegida fue ב que es la equivalente de nuestra b. Y tav, la última letra de la palabra bereshit, es asimismo la última del alfabeto hebreo. Por eso, cuenta la tradición, que en la primera palabra del génesis (Bereshit de la Torá) está contenido el universo.
Luego, la palabra casa, en hebreo, es beit: בית, y cabeza es rosh: ראש, así que literalmente, bereshit se forma al introducir la cabeza en la casa, esto es, habitar la casa.
Siguiendo nuestra lectura, tenemos bara, asociado con Elohim (atención, no dice simplemente Dios). Y aquí un comentario, de la fuente antes citada:
Elohim (D-os) tiene en hebreo la forma plural, para indicar que D-os comprende y unifica todas las fuerzas infinitas y eternas. Y para que no se piense que son muchos dioses, el verbo hará (creó) se empleó en singular inmediatamente después de Elohim.

Claro, sigue saber que son los cielos y la tierra. Pero vamos a girar la tuerca otra vuelta, como en la novela de Henry James. El Génesis no es el único libro que habla de la Creación, también lo hace el Sepher Jetzira. tomando asimismo los primeros versículos tenemos:

CAPITULO I
1-1 Con treinta y dos senderos místicos de Sabiduría grabó Yah, el Señor de los Ejércitos, el Dios de Israel, Elhoim vivo, Rey del universo, EL Shaddai Misericordioso y Clemente, Elevado y Exaltado, que mora en la Eternidad cuyo nombre es Santo- El es su sublime y santo-. Y creó Su universo con tres libros (Sepharim), con texto (Sepher), con número (Sephar) y con comunicación (Sippur).
1-2 Diez Sephiroth de la nada y veintidos letras de Fundamento: Tres Madres, Siete Dobles y doce Elementales.

Aquí, aunque es la misma historia, nos hablan de las letras del alfabeto, y como con ellas el Creador crea. Hemos mencionado esto como preámbulo a otro libro, en donde se comenta la Torá, y con ello Bereshit, el Génesis. Nos referimos al Libro del Zohar. Contrariamente al la Biblia, el Zohar no es un best seller, de hecho no es muy conocido, a pesar de tener ya varios miles de años y resumir los esfuerzos por entender el Génesis. Se cree que sea acaso el libro más oscuro jamás escrito. En otras épocas, quienes lo poseían eran perseguidos, pero nuestros tiempos son diferentes, a nadie persiguen por tener o leer un libro, ¿no es verdad?

Pues veamos que dice el Zohar de esos dos primeros versículos:

Génesis I. 1 – VI, 8
En la iniciación, la decisión del Rey hizo un trazo en el fulgor superior, una lámpara de centelleo, y allí surgió en los nichos impenetrables del misterioso ilimitado un núcleo informe incluido en un anillo, ni blanco, ni negro, ni rojo, ni verde, ni de color alguno. Cuando tornó las medidas, modeló colores para mostrar adentro, y dentro de la lámpara surgió cierto efluvio, que abajo llevaba impresos colores. El Poder más misterioso envuelto en lo ilimitado, sin hendir su vacío, permaneció totalmente incognoscible hasta que de la fuerza de los golpes brilló un punto supremo y misterioso. Más allá de ese punto nada es cognoscible, y por eso se llama Reschit (“Comienzo”), la expresión creadora que es el punto de partida de todo.


Al leer este párrafo parece que surgen aún más preguntas de las que teníamos. Y para regresar la tranquilidad a los lectores diremos, no, esto no es religión. Dijimos que hablaríamos de literatura, en este caso, de traducción, pues como bien a dicho Octavio Paz, traducir es crear. ¿Pero a cuenta de qué viene de repente el Zohar, si lo que estamos es leyendo los dos primeros versículos del Génesis? Pues bien, el Zohar, como hemos dicho, trata de eso. Y la lectura e interpretación de Zohar en sí, junto a otros libros, es el quehacer de los cabalistas para acceder a mundos superiores, es decir, formas superiores de percibir la realidad. ¿Y qué tiene que ver eso con nuestro tema? Bueno, hemos escogido el libro más vendido del mundo para acercarnos un poco a su traducción, en este caso española, y ver qué es lo que realmente dice. E inusitadamente nos enteramos que acaso no dice en realidad lo que creíamos que decía, esto es, que quienes lo leen sin ton ni son, acaso no perciben realmente de qué se trata. Pero este no es nuestro tema actual.
Hemos marcado en el párrafo la referencia que se conecta con nuestro anterior comentario sobre la palabra bereshit. Sigamos:


Está escrito: “Y los inteligentes brillarán como el esplendor del firmamento, y
aquellos que justifican a muchos, como las estrellas por siempre jamás”. Había efectivamente un “esplendor” (Zohar). El Más Misterioso golpeó su vacío, e hizo que este punto brillara. Este comienzo se extendió entonces e hizo para sí un palacio por su honor y gloria. Allí sembró una simiente sagrada que hubo de generar para beneficio del Universo y a la que puede aplicarse la expresión de la
Escritura: “La santa simiente es mi tronco”. Nuevamente hubo Zohar, en el que sembró una simiente para su gloria, exactamente como el gusano de seda se encierra en un palacio de su propia producción, que es a la vez útil y hermoso. Así, por medio de este “comienzo” el Misterioso Desconocido hizo su palacio. Este palacio es llamado Elohim, y esta doctrina se halla contenida en las palabras “por medio de un principio creó a Elohim”.
El Zohar es eso de lo cual fueron creadas todas las expresiones creadoras a través de la extensión del punto de ese esplendor misterioso. No hemos de sorprendernos por el empleo de la palabra “creó” en esta conexión, dado que
luego leemos: “Y Dios creó al hombre a su imagen”.

Y a continuación, el Zohar menciona otra interpretación, que ya habíamos descrito brevemente:

Otra interpretación esotérica de la palabra Bereschit es la siguiente. El nombre del
punto de partida de todo es Ehyeh (“Yo seré”). El nombre sagrado cuando se halla escrito a su lado es Elohim, pero cuando está inscripto entre uno y otro Ehyeh, es Ascher, el oculto y recóndito templo, la fuente de lo que místicamente se llama Reschit.
La palabra Ascher (es decir, las letras Alef, Schin, Resch de la palabra Bereschit) es el anagrama de Rosch (“cabeza”), el comienzo que surge de Reschit. Así cuando el punto y el templo fueron firmemente establecidos juntos, Bereschit combinó el Comienzo supremo con la Sabiduría. Luego el carácter de este templo cambió, y fue llamado “Casa” (Bayt). La combinación de eso con el punto supremo que se llama Rosch, da Bereschit, que es el nombre empleado mientras la casa estaba inhabitada. En cambio, cuando fue sembrada con simiente para hacerla habitable, fue llamado Elohim, oculto y misterioso. El Zohar era oculto y retraído, mientras el edificio estaba adentro y para producir, y la casa se extendió solamente como para ofrecer alojamiento para la simiente sagrada. Antes de que hubiese concebido y se hubiese extendido lo bastante para ser habitable, no se llamó Elohim, y todo estaba incluido aún el término Bereschit. Después de que adquirió el nombre Elohim produjo descendencia de la simiente puesta en ella.

Luego se aclara las expresiones de los dos primeros versículos del Génesis (Bereshit) y su relación con los descrito en el Sepher Jetzira:

¿Qué es esta simiente? Consiste de las letras grabadas, la fuente secreta de la Torá, que salió del primer punto. Ese punto sembró en el palacio ciertos tres puntos vocales, jólem, schurek y jírek, que se combinaron entre sí y formaron una entidad: la Voz que salió de su unión. Cuando esta Voz surgió, surgió con ella su consorte, que comprende todas las letras. De ahí que esté escrito: “Et haschamaim (“los cielos”), es decir, la Voz y su consorte. Esta Voz, indicada por la palabra “cielo”, es el segundo Ehyeh del nombre sagrado, el Zohar, que, de esta manera, incluye todas las letras y colores. En este punto las palabras: “El Señor Nuestro Dios el Señor” (Yheh Elohenu YHVH) representan tres grados correspondientes a este profundo misterio de Bereschit bará Elohim. Bereschit representa al misterio primordial; Bará representa la fuente misteriosa de la cual se expandió todo. Elohim representa la fuerza que sostiene todo abajo. Las palabras et haschamaim indican que las últimas dos no han de ser separadas y
son juntos varón y hembra. La palabra et consiste de las letras Alef, Tav, entre las cuales se incluyen todas las letras, por ser la primera y la última del alfabeto. Y luego se agregó Hé de modo que todas las letras pudiesen ligarse a Hé y esto dio el nombre a atah (“Tu”); de ahí que leamos: “y Tu (ve-atah) los conservas vivos a
todos”. Et, a su vez, se refiere a Adonai (“Señor”), que es así llamado. Haschamaim es YHVH en su significación más elevada. La palabra siguiente, ve-et, indica la unión firme de masculino y femenino; también alude a la denominación ve-YHVH (“y el Señor”), y las dos explicaciones llegan a lo mismo. Ha-aratz (la tierra) designa un Elohim que corresponde a la forma más elevada para producir fruto y fructificar. Aquí este nombre se encuentra en tres explicaciones y por tanto el mismo nombre se ramifica hacia varios lados.



Amigas y amigos, nos acercamos al fin de esta breve lectura de los dos primeros versículos del Génesis. Hay naturalmente mucho más, pero se escapa a nuestra modestia inicial. Se preguntarán ¿y que pasó con la lectura del segundo versículo? Pues bien, tienen ustedes las pautas y varias llaves en sus manos para leerlas sin grandes dificultades. Quien desee empero explorar algunas de las desaveniencias de la traducción tradicional, aquí les dejo un par de enlaces que les serán muy útiles.

http://indubiblia.com/traducciones.htm
http://bibliaparalela.com/genesis/1-1.htm

Y no olviden la próxima vez que lean alguna traducción, presten atención a lo que está escrito, que no siempre salta a primera vista su verdadero rostro.

viernes, 1 de octubre de 2010

La palabra en el infierno

Konrad Junghänel, a la hora de abordar una ópera como director, sostiene su estética en el texto, que dicta la diferencia fundamental con otros géneros musicales en donde no hay participación de la palabra. Sus razones son más que válidas desde el punto de vista tradicional operístico: es solo mediante el lenguaje (musical y verbal) que podemos acceder con un buen grado de credibilidad a la atmósfera o mundo propuesto por una obra lírica.

Ya hemos hablado con anterioridad de la suspensión del descreimiento en la vigilia dedicada a Los maestros cantores de Núremberg, en donde considerábamos la puesta escénica como elemento de acercamiento a la esencia de la cosa (según Hegel). Pareciera entonces que esta vigilia actual contradice aquella. Realmente no. Entonces decíamos que el acierto en la creación de un espacio virtual a partir de una puesta escénica, está en relación directa con la compenetración que logra en el espectador, para con ello, llevarlo a ese espacio que no pertenece ni al escenario ni al mundo contingencial del observador, sino que es una creación propia. Esto es cierto desde muchas perspectivas, y la más sencilla se da asimismo en el mundo contingencial, pues todo lo que percibimos merced a la vista, se transforma en impulsos eléctricos que son luego procesados por el cerebro para reproducir la imagen: vemos así una reproducción del objeto. Luego, cuando recreamos un mundo estimulados por el arte lírico-musical, no difiere en realidad en cuanto a su mecanismo de formación, sino en la cercanía que tiene con nuestra cotidianidad, que algunos insisten en llamar realidad.

Volvamos entonces al título La palabra en el infierno. En conversaciones con el director Junghänel durante la producción de Orfeo ed Euridice, de Christoph Willibald Ritter von Gluck, nació en cierto modo la inquietud de esta vigilia. Me parecía claro en ese momento, que tanto la música como el lenguaje verbal, poseían más recursos a la hora de provocar la recreación de un mundo inexistente en nuestra cotidianidad, desde el punto de vista geográfico temporal. El infierno, por ejemplo, al que desciende Orfeo a ver a su amada, debe su existencia a los arquetipos humanos, a la moral, la religión (algunas al menos) y otros elementos que se relacionan con nuestra cotidianidad evocados desde un espacio virtual que hemos comenzado a crear en la niñez. El infierno (lo mismo que el paraíso) reside en nosotros, si nos circunscribimos a la contingencialidad. Vamos a dar un pequeño paso en otra dirección para aclarar un aspecto que retomaremos luego: la cábala sostiene, que no fue Dios quien expulsó a Adán y Eva del paraíso, sino al contrario, con lo que el hombre por su decisión, perdió el contacto con lo divino. Así, dicha ruptura, podemos decir, posibilita al arte establecer de nuevo la conexión con la esencia (lo divino) para brindarnos un instante de dicha sublimación del ser.

Continuará...

martes, 28 de septiembre de 2010

Reflexiones sobre el lenguaje

Por extraño que parezca, estas reflexiones tratan sobre el lenguaje. Hoy, justo al despertar vi que todo las piezas encajaban, por lo que tomé la decisión de sentarme frente a mi ordenador con un taza de té. Esto último no tendría mucha importancia si no fuera porque más adelante sale a colación. El té me relaja en el sentido de que activa ciertos mecanismos diversos a los del café, que sigue siendo mi compañero inseparable. Pero hablemos finalmente del lenguaje, como dije, un poco por las ramas.

Ella llegó algo más tarde de lo que había anunciado, cosa sin importancia por lo demás. Distinta fue la llamada de ese amigo que me preguntó si podía hospedarla una noche. Sí, claro, dije, no tengo inconveniente, por más que venía llegando de Shanghai y estaba más atolondrado que de costumbre por los efectos del viaje. Y él lo sabía, se especializa en hacerme correr con noticias de última hora. Pero cuando vi llegar a la zagala, todo quedó perdonado. Se instaló en la habitación que está libre en mi apartamento, charlamos, tomamos té blanco recién comprado en el barrio antiguo de Shanghai y al rato salimos a comer. De camino me detuvo, algo insegura, pues deseaba hacerme una confesión, y me pidió que no se la revelara a nuestro amigo en común. Pero no voy a contarla, el honor me lo impide, quiero hablarles de mis reflexiones del lenguaje.

Una vez acomodados en una mesa de Doce apóstoles, en Heumarkt, pude detallar mucho mejor su extraordinaria belleza. Algo infantil, a pesar de considerarse muy experimentada, procedimos a conversar, con las formas no verbales del lenguaje más bien que. No se puede decir, como Balzac, que era el sitio en donde la virtud hace su propio nido, por el contrario, tiene el semblante de la femme fatale, y eso a ella le divierte, y le saca provecho. Así que varios amantes después, llegamos al momento en el que decidí hablarle de mis reflexiones del lenguaje, luego de que opináramos sobre algunos filmes y libros. Le gusta Balzar, como podrán adivinar. Le dije, en realidad miramos el mundo desde el lenguaje, y propiamente, nuestro lenguaje idiomático está construido por fonemas que nos llevan a imágenes, por más que fueron estas las que dieron origen a los fonemas. La palabra casa, en casi todos los idiomas llamados occidentales, no tiene nada que ver con la imagen de una casa, en cambio en chino, el pictograma de casa es una abstracción directa de la imagen que posteriormente, para poder hablarla, lleva al fonema. Las ideas en sí son otra cosa, abstracciones que se aproximan a la esencia de la cosa, al neúmeno. Pero en el mundo fenomennlógico, nuestra comunicación sigue más el camino de la representación del fonema que de la cosa misma. Le dije, en el caso de alfabeto hebreo tenemos una mezcla de ideograma y fonograma, pues cada letra es en sí misma polisémica: es un número, la representación de una letra y la de una palabra (en un sentido más filosófico-cabalístico). La segunda letra, bet, (b en el alfabeto latino) representa al 2, a la palabra casa, y al fonema. Una trinidad, si se quiere, pero no vamos a hablar de esoterismo, con ella tampoco hablé del tema, apenas rasguñado... Con todo le agradecí que fuera tan buena compañera de sobre mesa, pues no siempre encuentro con quien hablar de lo que me interesa. ¿De qué habla la gente cuando se sienta a comer?

Al salir nos dirigimos a Henry´s New York Bar, que está a tiro de piedra de mi apartamento. Ella pidió una copa de vino italiano y yo me decidí por whisky (single malt, naturalmente). De repente me recriminó que si estar pensando constantemente en películas y libros no me hace vivir en un mundo separado a la realidad. Le dije, cuando era adolescente y voluntario en la Cruz Roja, tenía un colega nicaragüense, socorrista, unos veinte años mayor que yo, con el que me llevaba de maravilla. Había llegado a Costa Rica como refugiado huyendo de la guerra, y se había colocado como zapatero remendón en un barrio contiguo a la escuela primaria a la que asistía, en horario nocturno, para concluir sus estudios básicos. Trabajaba en un reducto diminuto, por el mismo construido con materiales inverosímiles en el que apenas cabía junto a un montículo de zapatos por reparar. Llevaba mis zapatos a su negocio y una vez le pregunté, sos feliz, Salomón. Sí, me respondió, tengo trabajo, casa, puedo comer, mi familia está bien. Me sobrecogió su respuesta, su valentía y determinación. Le dije a la zagala, nunca olvidaré aquella imagen, aquellos días felices. Por más que viva donde viva, sé cuales son mis raíces, como es el mundo que ven los menos favorecidos. Y si he hablado usando imágenes cinematográficas o literarias, ha sido solo una estrategia de conversación con alguien que no conozco, pues con quienes conozco y me conocen bien, no hacen falta casi palabras, como si las ideas se transmitieran directamente en una suerte de telepatía. Lo tuyo con tus amantes, por ejemplo, me parece un juguete del que te aburrirás tarde o temprano, cuida que no te utilicen. Y ya que estamos hablando del lenguaje, pensé en una abstracción para la imagen que tengo de Salomón, pero es difícil, una imagen compleja para la admiración, el respeto, la amistad, el agradecimiento, la camaradería, el crecimiento humano. Curiosamente me llegó la imagen del juego de los amantes de mi interlocutora: un jardín de lujuria cuyos laberínticos caminos no llevan hacia ninguna parte. Y me sorprende que incluso tenga una suerte de abstracción china en mi mente. El ser humano aprende, algunos pronto otros requieren más tiempo. Y el lenguaje es uno de sus más preciados talismanes.

lunes, 26 de abril de 2010

La iluminada poesía de Juan Ramón Ramón Jiménez



La obra poética de Juan Ramón Jiménez nos muestra su evolución constante como poeta y ser humano, y su lectura, que hay quienes tildan de no ser sencilla, compromete al lector a escudriñarla, a integrarse a ella, para de esa manera, en ese espacio esencial, poder recibir su luz transformadora, pues quien lea a Juan Ramón como él merece, descubrirá que después ya podrá ser el mismo.
Aquí nos ocupa de momento la interacción de su poética con la obra musical de dos compositores alemanes que han conservado el español para sus creaciones en el género de la canción o Lieder, por su nombre en alemán, y que integran la antología “Begegnung” de compositores alemanes con canciones hispanoamericanas, que ha sido introducida en la vigilia anterior. Ellos son Bernhard Rövenstrunck y Hans Wilhelm Plate. La obra del primero posee fuertes tendencia dodecafónica mientras que Plate apela más al esquema melódico, si bien ambos utilizan temas y giros melódicos que evocan la música española.
A continuación tenemos dos poemas de Juan Ramón bajo el mismo título, Nocturno, que son utilizados como textos en los ciclos de ambos compositores.
Del ciclo de Rövenstrunck tenemos:
Nocturno
La vía láctea sale
de mí, pasa por tí,
y vuelve a mí, círculo único.
-¡Qué dos columnas
sustentadoras del universo!-
¡Y qué luz temida,
qué plata plácida
para callarse lo que no es!
¿El lucero del alba?
¿o es el grito del claro despertar
de nuestro amor?

Es impresionante la cantidad de símbolos involucrados de una u otra manera, y que sin duda el lector avezado podrá descifrar sin dificultad. Su explicación en sí escapa a los propósitos de este precoz panegírico, pero solo como ejemplo, tomemos
“-¡Qué dos columnas
sustentadoras del universo!-“
y
¿El lucero del alba?
¿o es el grito del claro despertar
de nuestro amor?
En el primer ejemplo cabe preguntarse a qué columnas se refiere, pues el lenguaje es claramente simbólico, aunque quizá no intencional. Y en el segundo caso, nótese la relación entre los fragmentos en negrita. Como se dijo más arriba, el análisis de esta simbología nos intruduce por caminos que van más allá de la música y la poesía, y no vienen al caso. Empero, vale la pena mencionarla para ejemplificar la riqueza en el discurso poético de Juan Ramón Jiménez.
Por su lado, Rövenstrunk utiliza una construcción más bien atonal, con la que emula una atmósfera musicosemántica indefinida, pero que asume enérgicamente giros melódicos de acentos incluso españoles, cada vez que refuerza una idea del poema o enfatiza una frase. Y es que la experiencia del compositor en España es muy amplia y llena de reconicimientos. El lector puede fácilmente acceder la dirección en internet.
Hans Wilhelm Plate en cambio apuesta por lo melódico, sin abandonar naturalmente la modernidad y el recorido por senderos no trillados. Es más personal en su mundo melódico en tanto que apenas hay referencias españolas, pero sí una muy buena articulación musical del texto. Es maravillosamente cantable, aunque asimismo exigente, pues toda la obra, salvo pocos momentos furiosos, debe cantarse piano o pianissimo, sobre la respiración y el registro del pasaje de tenor, por lo que requiere buena técnica belcantística.
En cuanto a la poesía de Juan Ramón que utiliza Plate, he aquí un ejemplo:
Nocturno
Por doquiera que mi alma
navega, o anda, o vuela, todo, todo
es suyo. ¡Qué tranquila
en todas partes, siempre,
ahora en la proa alta
que abre en dos platas el azul profundo,
bajando al fondo o ascendiendo al cielo!
¡Oh, que serena el alma
cuando se ha apoderado,
como una reina solitaria y pura,
de su imperio infinito!

Y ese último párrafo es tan tentador, que sería una lástima no dedicarle una brevísima reflexión:
¡Oh, que serena el alma
cuando se ha apoderado,
como una reina solitaria y pura,
de su imperio infinito!

Nos habla del “Imperio del alma”. Y si el alma se apodera de su imperio (mi alma, tu alma y todas las almas) y ese imperio es infinito, ¿no son todas las almas una sola, y todos los infinitos uno? Y si el alma reina en su imperio infinito, luego el alma es infinita... Alma e infinito se funden. Si seguimos, llegamos a campos que se escapan a nuestro tema. Pero solo para mencionarlo, Michael P. Predmore posee una publicación con el título de La poesía hermética de Juan Ramón Jiménez. Quizá entonces eso lo explique todo...

lunes, 19 de abril de 2010

Palabra y música


Amigas y amigos:

Luego de un tiempo de gestación, deseo hacer una introducción en esta vigilia al encuentro de música y poesía (en forma de recital para piano y canto) que tendrá lugar este 11 de mayo en la ciudad de Colonia. Varios son las particularidades de este encuentro, que la lengua alemana llama Begegnung. En primera instancia la proliferación del género de la canción culta (así llamada por los especialistas) contemporánea, muy dada a los sincretismos. Y uno de ellos es la musicalización de la poesía hispaniamericana por compositores no hispanos. Esta curiosidad habla a mi parecer de la alta calidad y buen nombre que posee la poética en cuestión, y para el caso que nos ocupa, representada por tres premios Nobel en literatura: Juan Ramón Jiménez, Pablo Neruda y Octavio Paz. Del lado de los compositores, tenemos asimismo a muy destacados exponentes de la música contemporánea mundial, como son Wolfgang Fortner y Aribert Reimann, y dos menos conocidos pero no por ello de menor calidad: Hans Wilhelm Plate y Bernhard Rövenstrunck. En el caso del último, he tenido el placer de descubrir dos manuscritos originales en la biblioteca de Ulm que están inéditos y además serán estrenados en el recital que hemos llamado Begegnung.
Como mencioné al principio, deseo de momento hacer una breve introducción, ya les iré dando detalles en próximas vigilias. Pero para que se familiaricen con la música de los compositores, les dejó aquí algunos enlaces.



martes, 24 de noviembre de 2009

Festival Santa Vittoria




Recientemente he conversado con Siegmund Weinmeister, director del Festival Santa Vittoria, en la Comunidad de Fratte Rosa, Italia. De origen austrico, propiamente de Salzburgo, este extraordinario músico alterna entre pianista, director orquestal y director artístico del mencionado festival. Al final del artículo, el lector encontrará, amén de algunas fotografías ilustrativas, un vídeo en donde acompaña al piano a su esposa, la soprano Íride Martínez.

Manuel Marín Oconitrillo: ¿Cómo surgió la idea del festival?
Siegmud Weinmeister: Durante una visita al museo de terracota en el antiguo monasterio de Santa Vittoria pude ver su interior. Su mágica atmósfera me fascinó inmediatamente. Un patio interior cuadrado rodeado de muros de ladrillo, con una fuente en el centro y el cielo estrellado allí implorando conciertos en verano. Nuestra experiencia con la acústica de espacio puede describirse simplemento como sensacional. La iglesia perteneciente al monasterio secular se ofrecía como local alterno para los eventuales y escasos día de lluvia veraniega. Las dimensiones del patio interior son ideales para música de cámara, desde Lied hasta pequeñas orquestas de cámara, por lo que la dirección del festival se estableció rápidamente.
MMO: ¿Cuál ha sido la reacción del público y cómo logra mantenerlo?
SW: Luego de cuatro años se ha creado una paleta muy variopinta de público. Los habitantes de Fratte Rosa apoyan “su festival” de corazón y la inicialmente tímida cultura clásica ha ido extendiéndose. Otro público fiel es el de los turistas veraniegos de Italia, de Europa del norte y central, bien como residentes o población de verano. Para ellos representa la oferta cultural que tienen y han aprendido a quererla. Desde el inicio del festival se ha idido corriendo la voz y nos alegramos de haber vencido a la lluvia.
MMO: ¿Qué artistas y ensambles han participado?
SW: El primer año fue de prueba. Mis hermanos (los tres tienen experiencia en música de cámara desde niños) y mi esposa, cantante internacional de ópera, estuvieron dispuestos a servir de conijillos de india. Elfestival fue tan exitoso que la comunidad de Fratte Rosa y yo acordamos realizarlo anualmente. La mayoría de los artistes son de la Chamber Orchester of Europe. Este año tenemos la presencia de todo el Merlin Ensamble de Viena, invitado a realizar un programa conjunto.

MMO: ¿Cúales son los planes futuros del festival?
SW: El año entrante tenemos una nueva situación, pues una compañía privada obtuvo la conseción para convertir el convento en un hotel. Este Santa Vittoria Resort está muy interesado en mantener las actividades culturales del convento y ampliarlas. Esto representa para nosotros un fuerte patrocinador para proyectos ambiciosos.
El año entrante el Festival Santa Vittoria se dedicará a poner en escena una de las tantas óperas barrocas enterradas en los archivos italianos.



Cerrando el circulo: XXX aniversario